Sus compañeros en la gesta independentista lo abandonan... Sucre, su
predilecto, en quien tiene cifradas todas sus esperanzas, cae en Berruecos, abatido ante la bala asesina... Páez y Santander, entre muchos, presas de ambiciones personales se transforman en sus perseguidores inclementes... se le obliga a asumir un papel de dictador, que no deseaba.
predilecto, en quien tiene cifradas todas sus esperanzas, cae en Berruecos, abatido ante la bala asesina... Páez y Santander, entre muchos, presas de ambiciones personales se transforman en sus perseguidores inclementes... se le obliga a asumir un papel de dictador, que no deseaba.Dentro de esa Gran Colombia,
que de su pensamiento se forma, se le declara reo de la "justicia"... Y termina proscrito... Perseguido y abatido por el desengaño nos dice: "he arado en el mar", son las palabras con las que resume su pesadumbre... , y él que soñó como una sola nación grande y poderosa observa como su sueño de desmorona ante sus ojos y ya casi al término de su vida declara con tristeza: "...Yo estoy viejo, enfermo, cansado, desengañado, hostigado, calumniado y mal pagado. Yo no pido por recompensa más que el reposo y la conservación de mi honor; por desgracia es lo que no consigo (...) Por la libertad de mi patria he abandonado los blasones de una distinguida nobleza, me he visto privado de las delicias de una grande fortuna; he expuesto mi existencia por salvar la vida de mis conciudadanos; todas mis pasiones las he sacrificado a la salud pública y únicamente he conservado las que pueden contribuir a la destrucción de nuestros enemigos"... Se prepara de nuevo, con su retirada, a dar una nueva batalla... pero al final, en una cruel ironía del destino, la muerte lo alcanza en plena huida... buscaba salir de aquellas tierras americanas que su espada libertó para comenzar a luchar contra la miseria.
que de su pensamiento se forma, se le declara reo de la "justicia"... Y termina proscrito... Perseguido y abatido por el desengaño nos dice: "he arado en el mar", son las palabras con las que resume su pesadumbre... , y él que soñó como una sola nación grande y poderosa observa como su sueño de desmorona ante sus ojos y ya casi al término de su vida declara con tristeza: "...Yo estoy viejo, enfermo, cansado, desengañado, hostigado, calumniado y mal pagado. Yo no pido por recompensa más que el reposo y la conservación de mi honor; por desgracia es lo que no consigo (...) Por la libertad de mi patria he abandonado los blasones de una distinguida nobleza, me he visto privado de las delicias de una grande fortuna; he expuesto mi existencia por salvar la vida de mis conciudadanos; todas mis pasiones las he sacrificado a la salud pública y únicamente he conservado las que pueden contribuir a la destrucción de nuestros enemigos"... Se prepara de nuevo, con su retirada, a dar una nueva batalla... pero al final, en una cruel ironía del destino, la muerte lo alcanza en plena huida... buscaba salir de aquellas tierras americanas que su espada libertó para comenzar a luchar contra la miseria. Cuando
muere está desencantado y en bancarrota e insólitamente, asilado en casa de un español. Su mortaja final, para vergüenza de las futuras generaciones, incluyó una camisa prestada. Ni aún siquiera después de su muerte encuentra el reposo. Hoy desde el pedestal, en que su epopeya lo ha colocado, de poder hacerlo, observaría con horror lo que en su nombre se hace en ésta, su América: cada día más dividida, cada día más pobre, cada día más débil.
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